Hoy en día la traducción automática (TA) constituye uno de los segmentos más relevantes dentro de la industria de globalización, internacionalización, localización y traducción de contenidos. De hecho, sus prestaciones se erigen como un complemento particularmente competitivo dentro de una extensa gama de soluciones GILT.

En otros números de Contextos hemos aludido al funcionamiento de los sistemas TA, una tecnología que utiliza la computación y los sistemas de inteligencia artificial para elaborar traducciones fidedignas, naturales y de lectura fluida. A grandes rasgos, es un proceso mediante el que un software coge un texto escrito en un lenguaje natural como el español y lo traduce al inglés, también de forma natural. Para procesar dicha interpretación se aplican sistemas de comparación lingüística basados en la inteligencia artificial y algoritmos de relación.

Desde un punto de vista estrictamente conceptual la traducción automática es una tarea sencilla, que requiere de un proceso de asimilación. Esto es particularmente evidente cuando nos referimos a traducciones realizadas palabra por palabra, en las que se emplean las bases de datos de los diccionarios para extraer los pertinentes significados, pero resulta más dudoso si aludimos a traducciones de trozo de texto o textos completos.

En efecto, en esos casos el proceso TA se complica sobremanera debido a la necesidad de gestionar partes de texto que en ocasiones resultan difíciles de comprender o cuya traducción está gramaticalmente mal construida en el idioma de destino. En dichas situaciones el profesional GILT debe realizar un gran trabajo de procesamiento analizando todos los elementos del texto y la influencia de unas palabras sobre otras, aplicándose de esta manera algoritmos que estudian la gramática, la sintaxis y la estructura semántica tanto de la lengua de origen como de la de destino. En tal sentido, el mayor reto se centra en crear programas capaces de realizar traducciones de calidad, listas para ser publicadas.

Existen dos clases principales de soluciones de traducción automática: por una parte, la TA basada en reglas; y, por otro lado, la TA que se sustenta en estadística. Con relación a la primera de ellas se basa en recoger la mayor cantidad de reglas gramaticales, sintácticas y morfológicas de ambos idiomas para compararlas. Se puede personalizar la base de diccionarios que utiliza para comparar y así mejorar la calidad y adecuación de las traducciones. Este tipo de traducción automática proporciona buenos resultados pero para alcanzar un grado de naturalidad suficiente en la traducción es necesaria su personalización, añadiendo por ejemplo la terminología corporativa. El rendimiento inicial es bastante elevando incluso utilizando un hardware de potencia estándar.

Por lo que se refiere a la TA estadística permite buenas traducciones, naturales y fluidas. Para llegar a este punto es necesario entrenar al sistema utilizando el corpus de todos los textos que publicamos en nuestra web, es decir una base cualificada con la que el sistema pueda entrenan y comparar. A diferencia de la anterior la traducción automática estadística necesita un hardware.

En suma, las posibilidades y combinaciones que hoy en día nos brindan las soluciones de traducción automática son sumamente variadas. Sin duda alguna la mejor decisión a la hora de trabajar con esta tecnología es hacerlo de la mano de un partner fiable, con experiencia en la gestión de esta clase de innovaciones y con el suficiente know how para extraerle todo el partido.

Pedro L. Díez Orzas

Presidente Ejecutivo de Linguaserve

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