El impacto del comercio electrónico continúa aumentado en el conjunto de la economía mundial a un ritmo difícilmente imaginable hace apenas unos años. Los niveles de crecimiento anual se sitúan por encima del veinte por ciento y todo hace prever que esta tendencia continuará a corto y medio plazo.

Más allá de los aspectos meramente cuantitativos (por citar un ejemplo, sólo en el tercer trimestre de 2017 la facturación en Ecommerce se situó por encima de los 7.750 millones de euros) lo más relevante tiene que ver con cuestiones cualitativas: emerge un nuevo tipo de consumidor digital que puede adquirir cualquier clase de bien o servicio a cualquier hora del día sin que el lugar del planeta donde se encuentre tenga excesiva relevancia. Las variables de transnacionalidad y transtemporalidad se adueñan del mercado internacional.

En un entorno de esta naturaleza la implantación de una tienda online supone una evidente oportunidad de negocio, pero también un colosal desafío que es preciso afrontar de manera correcta si se pretende tener éxito en un negocio cada vez más competitivo, estrecho en sus márgenes comerciales y selectivo.

La experiencia me indica que para que una tienda online triunfe en diferentes mercados debe lograr una comunicación global que se perciba en cada mercado de forma natural, próxima o local. Sólo así estará en condiciones de adecuarse a este novedoso escenario repleto de drásticas transformaciones que afectan a los consumidores, a los empresarios y a los profesionales.

Por consiguiente, antes de iniciar una estrategia de expansión internacional es clave traducir la página web de la tienda online y lograr distintas versiones multilingües según los idiomas (y en algunos casos su variante) de destino. Y tal cuestión obliga a traducir desde la información corporativa hasta los banners o el contenido multimedia, pasando por el catálogo, el proceso de compra o los textos legales, entre otros elementos dignos de ser tenidos en consideración.

Según datos de la consultora Common Sense Advisory, el setenta y cinco por ciento de los usuarios de Internet se animan a comprar sólo si los contenidos de la tienda están en su propio idioma. El dato resulta tan contundente que parece difícil encontrar justificación para no apostar por una estrategia multilingüe.

Si tuviera que sintetizar aludiría a cinco motivos principales, expresados en forma de ventajas competitivas, para traducir un negocio online a diferentes lenguas:

PRIMERO. Posicionarse como referente. Es una buena forma de estar presente en otros mercados a los que los posibles competidores no han llegado todavía, situándose así a la cabeza del resto de empresas del sector.

SEGUNDO. Mejora el branding. Dado que la imagen de marca de un negocio online mide su reputación resulta indispensable garantizar confianza y cercanía a los consumidores. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que creando comunidad y facilitando un engagement multilingüe con los usuarios de los países de destino?

TERCERO. Incrementa las ventas. Parece evidente que abrir las fronteras de una tienda online también ofrece la oportunidad de multiplicar los clientes. De hecho, cada mercado que se abarca se convertirá en una nueva oportunidad de negocio.

CUARTO. Engloba nuevas culturas. Tal y como he señalado con anterioridad, la expansión internacional de un negocio online genera una presencia en distintos países que, a su vez, otorga un mayor alcance a los productos y servicios que están a la venta en la tienda. Por supuesto, en función de la cultura podría ser necesario ajustarse a las tendencias de compra o, incluso, generar nuevas líneas de negocio.

QUINTO. Posicionamiento SEO internacional. Para que un negocio exista en otros países debe aparecer en los motores de búsqueda. Y para conseguirlo no basta con la traducción de las palabras clave sino que es necesario realizar un análisis exhaustivo de keywords, así como un proceso de localización geográfica, no solo en cada idioma trabajado, sino en cada país (pues distintos países pueden tener diferentes preferencias de keywords aunque compartan el idioma). Solo así se conseguirá un correcto posicionamiento internacional que permita, a su vez, mejorar tanto el tráfico como la imagen de marca de la tienda online.

En suma, la evolución del mercado brinda a todos los emprendedores excelentes oportunidades de negocio que únicamente podrán ser aprovechadas por los más ágiles y sagaces. Ir de la mano de un proveedor GILT cualificado, con experiencia, compromiso con el cliente y calidad acreditada en su oferta de servicios supone el mejor consejo para quienes deseen asumir este formidable desafío. Si usted se encuentra en ese caso, le sugiero que acceda de manera gratuita a esta guía checklist que determina los puntos clave que debe tener una tienda online para la venta internacional.

 

Pedro L. Díez Orzas

Presidente Ejecutivo de Linguaserve

 

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