Se estima que para 2019 el cincuenta por ciento de los europeos accederán a los contenidos online desde plataformas directamente relacionadas con las redes sociales o con servicios de microblogging, espacios de intercambio de contenidos multimedia, blogs y foros. Entornos como Facebook, Twitter, LinkedIn, Google +, Instagram, Pinterest y un largo etcétera que aquí sería imposible enumerar seguirán incrementando su relevancia en los procesos de comunicación.

¿Cómo puede asumir la industria de globalización, internacionalización, localización y traducción de contenidos los retos que implica este cambio de paradigma en cuanto al acceso al conocimiento e información se refiere?

En primer lugar, todos quienes formamos parte del sector GILT debemos tener bien presente que desde hace ya unos cuantos años las redes sociales han dejado de ser una mera innovación tecnológica para convertirse en un fenómeno factual que conforma la actual Sociedad de la Información y que no deja de sorprender a teóricos e investigadores en la materia.

En 2016 el VI Congreso Iberoamericano de Redes Sociales destacó las cinco principales redes según su número de usuarios a escala internacional: Facebook, con 1.591 millones de usuarios en aquel momento era la líder entre las redes sociales de todo el mundo, seguida por Qzone (red exclusiva de China) y YouTube con más de 1.000 millones de cuentas activas, Instagram (líder en el ámbito de la imagen con más de 400 millones de usuarios) y Twitter (con alrededor de 320 millones).

Dos años después el proceso continúa consolidándose a marchas forzadas. El progresivo acceso a los contenidos en Internet desde la nueva generación de smartphones no hace sino reforzar el peso específico de lo que los especialistas denominan Web 2.0 (momento evolutivo en el que Internet, sin desprenderse de su funcionalidad de gran almacén en el que se pueden encontrar toda clase de contenidos de la más variada índole, se convierte de manera adicional en una macro ágora donde los internautas de todo el mundo establecen un formidable y continuado diálogo compartiendo, inquietudes, conocimientos y experiencias).

Los proveedores que conforman la industria GILT están en disposición de desempeñar un papel relevante en este fenómeno, facilitando el acceso a la socialización de contenidos a los internautas de todo el mundo mediante la superación de las barreras lingüísticas. Su saber hacer se erige como una clave estratégica de primer nivel para reforzar el peso específico de las redes sociales.

En este sentido, no es en absoluto casualidad que las redes más conocidas y extendidas estén desarrollando una misma estrategia multilingüe que permite la constante captación de nuevos usuarios, liberados de la necesidad de utilizar obligatoriamente una lengua que no es la suya (la otra cara de la moneda sería la creación de redes sociales esencialmente destinadas al aprendizaje de idiomas). Facebook gestiona sus contenidos en más de cien lenguas y Twitter le sigue los pasos, implementando incluso una plataforma multilingüe dedicada.

En un entorno multilingüe de estas colosales dimensiones uno de los aspectos críticos radica en la precisión de las traducciones. No lograr unos niveles mínimos puede ser causa de situaciones francamente enojosas o que ocasionan una severa incomunicación. En distintos seminarios, congresos y reuniones científicas a las que he tenido la oportunidad de asistir he percibido el énfasis sobre la idea de que una traducción cuidada y precisa es un elemento clave para un correcto funcionamiento y desarrollo tanto de medios de comunicación como de redes sociales.

Dada la influencia que medios y redes poseen sobre el conjunto de la opinión pública, la correcta traducción de los contenidos procedentes de otros países y culturas resulta esencial para su correcta contextualización y ulterior comprensión, sentando así las bases de una sociedad mejor informada a todos los niveles.

En definitiva, nos encontramos ante una interesante oportunidad de negocio para las empresas del sector GILT. Las redes sociales se erigirán en un nuevo factor que va a permitir reforzar el peso específico del segmento de globalización, internacionalización, localización y traducción de contenidos a corto, medio y largo plazo. Eso sí, sólo podrán aprovechar esta beneficiosa situación aquellos proveedores que efectúen las pertinentes inversiones que les permitan disponer de una infraestructura tecnológica y humana lo suficientemente sólida y adaptada a esta nueva realidad.

 

Pedro L. Díez Orzas

Presidente Ejecutivo de Linguaserve

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