Fue en la década de los años setenta del siglo XX cuando los estudios de traducción e interpretación adquirieron en España rango universitario: inicialmente en forma de Diplomatura con la creación de las Escuelas Universitarias de Granada y Barcelona; y posteriormente con su integración en algunas Facultades de Filosofía y Letras o con la constitución de Facultades de Traducción e Interpretación independientes, para ofrecer estudios de Licenciatura.