El comienzo de lo que podríamos considerar “curso 2012-2013” se presenta lleno de incertidumbre sobre el futuro de la economía mundial en general y de la española en particular. La recesión parece cobrar un nuevo impulso en los países que forman parte de la OCDE, especialmente en forma de crecimiento negativo, aumento del número de desempleados e incremento del desequilibrio financiero de las cuentas públicas.