De todas las entidades internacionales que más fomentan el fenómeno del multilingüismo posiblemente sea la Unión Europea la que esté realizando un mayor esfuerzo durante estos últimos años. Son varios los factores que influyen para auspiciar esta situación: en primer lugar se encuentra la constante incorporación de nuevos miembros, muchos de ellos con lenguas propias; y en segundo término advertimos el propio espíritu de la UE como institución proclive al respeto (y fomento activo) de las diversidades de toda índole, incluida la idiomática.