Podemos calificar 2005 como un año de cambios en distintos ámbitos de actuación. En el plano macroeconómico más general, contrastamos el crecimiento de la economía española con el estancamiento que se percibe en buena parte de las naciones de la Unión Europea, hecho agravado por el “parón” institucional vivido en el seno de la propia UE tras el rechazo de la Constitución Europea por parte de países como Francia y Holanda.